POR UNA VIDA MÁS SANA Y NATURAL

La medicina natural estimula la vitalidad y ayuda a recuperar el equilibrio de las funciones corporales.
Es utilizada desde hace siglos para aliviar dolores y sufrimiento.

martes, 12 de noviembre de 2013

HOMEOPATÍA CONTRA LAS ALERGIAS.

                                    

  Las personas alérgicas saben de sobra que los tratamientos convencionales contra las afecciones, basados principalmente en fármacos antihistamínicos y corticoides, tienen un efecto limitado. Sólo ofrecen un alivio temporal de los síntomas sin llegar a curar el trastorno que padece el sistema inmunológico. Con el inconveniente de que el cuerpo queda cargado de sustancias químicas que el sistema inmunológico tiene que administrar, por lo tanto, es doble trabajo para las defensas.

   Una de las misiones principales del sistema inmunológico, además de defender al cuerpo de los agentes potencialmente agresores, es la de tolerar los que no lo son. Precisamente cuando éste se altera, se produce una hipersensibilidad ante sustancias (llamadas alérgenos) que no son en sí mismas dañinas.

                                

   El problema no es el alérgeno. Éste es simplemente un desencadenante, mientras que el cuerpo del paciente es el arma cargada. En consecuencia, la terapia debe centrarse en fortalecer la tolerancia inmunológica.

   Las afecciones más frecuentes son las rinoconjuntivitis, el asma y las cutáneas, principalmente la dermatitis atópica, además de los ezcemas, la urticaria y el angiodema. También hay que citar las alergias a los alimentos, medicamentos o picaduras entre otras.

   La pregunta más frecuente es: ¿Por qué se dan más episodios de tipo alérgico en primavera? La respuesta es sencilla. La reacción más frecuente (la rinoconjuntivitis) se presenta durante la estación polínica (primavera y verano). en nuestro país, las más habituales son las relacionadas con el polen de las gramíneas (cereales y hierbas) seguidas del olivo y las malezas.



   Existen otras frecuentes en verano como son las picaduras (avispas y abejas principalmente) que aumentan en esta época del año, dado que en este tiempo se multiplica el número de insectos y las actividades al aire libre a la vez.

   Muchas de las reacciones alérgicas que se producen en verano son por la exposición al sol, y las relacionadas con los tatuajes (éstas se relacionan con las sustancias empleadas para hacer los tatuajes). Estas reacciones causan picor y enrojecimiento de la piel básicamente.



   La homeopatía ofrece una solución alternativa sin efectos secundarios con la que poder fortalecer el sistema inmunitario y  así tolerar una mayor exposición al factor alérgeno.

   Existen productos muy eficaces para todo tipo de síntomas, para ello el homeópata realizará una serie de preguntas y realizará un examen minucioso al paciente para poder diseñar el tratamiento personalizado más adecuado. Este tipo de tratamiento es largo y requiere un seguimiento, pero es una alternativa natural, sana y sin efectos secundarios.
 

 

 
 

martes, 1 de octubre de 2013

¡REVITALIZA TU CUERPO!

                                      
  Las vitaminas y los minerales son micronutrientes que el organismo necesita en cantidades muy pequeñas pero son indispensables para la salud del cuerpo, y aunque no proporcionan energía como otros (hidratos de carbono, grasas y proteínas) desempeñan funciones muy variadas y específicas.

   Ambos nutrientes se encuentran en los alimentos, por lo que resulta clave una alimentación variada y equilibrada que aporte las cantidades necesarias para el organismo. No obstante, en determinadas ocasiones, puede ser útil tomar algún suplemento. Es el caso de deportistas, ancianos, niños, personas con una alimentación desequilibrada, en dietas muy exigentes, en embarazadas, vegetarianos estrictos e incluso en personas con tratamiento de desintoxicación.

   Actualmente, se pueden encontrar en el mercado numerosos suplementos que combinan diferentes minerales y vitaminas que generan saludables beneficios.

   El cuerpo requiere las vitaminas en cantidades muy pequeñas, pero su carencia puede ocasionar enfermedades. Deben ser ingeridas a través de las comidas cotidianas ya que la mayoría no las sintetiza el cuerpo, y si puede lo hace en cantidades insuficientes. Se recomienda consumir una dieta variada y equilibrada, ya que no existe un alimento que contenga todas. En circunstancias concretas puede ser conveniente ingerir un suplemento vitamínico. Las vitaminas se dividen en dos grupos en función de su solubilidad.

                                      


   Las vitaminas liposolubles (A, D, E y K) se absorben en el Intestino Delgado y pueden almacenarse en las células. Sus reservas son importantes, pero en grandes dosis podrían ser tóxicas.
   Las vitaminas hidrosolubles (B y C) se absorben junto con el agua en el tracto gastrointestinal y se acumulan en pequeñas cantidades. Si la ingesta es elevada, el excedente se elimina por la orina.

   El contenido de vitaminas en los alimentos puede variar en función de muchos factores, ya que son muy sensibles a la luz, el calor y la humedad. Asimismo las técnicas de producción y manufacturación industrial o de cultivo pueden incidir negativamente en ellas. Las culinarias, como pelar y lavar en exceso las verduras, cocerlas o recalentarlas pueden disminuirlas.



La vitamina A es necesaria para el buen estado de la piel, las mucosas y la vista.
La vitamina D regula los niveles de calcio y fósforo de los huesos.
La vitamina E protege frente a los procesos relacionados con el exceso de radicales libres.
La vitamina K interviene en la coagulación de la sangre.

   Las del grupo B, además de beneficiosas para el sistema nervioso y la piel. activan el metabolismo de los nutrientes para la obtención de energía.

La vitamina B1, Tiamina, es necesaria para el funcionamiento de las neuronas.
La vitamina B2, Riboflavina, refuerza la acción de la vitamina C.
La vitamina B3, Niacina, interviene en múltiples desarrollos metabólicos.
La vitamina B5, Ácido Pantoténico, interviene en la síntesis de hormonas antiestrés.
La vitamina B6, Piridoxina, participa en la formación de la vitamina B3, de la melanina y el metabolismo de los aminoácidos.
La vitamina B8, Biotina, se utiliza en casos de seborrea y de alopecia.
La vitamina B9, Ácido Fólico, es necesaria para el desarrollo adecuado del sistema nervioso del feto.
La vitamina B12, Cobalamina, es necesaria para la formación y maduración de los glóbulos rojos.

La vitamina C es necesaria para la formación de colágeno, el buen funcionamiento del sistema inmunológico y la cicatrización.

   Los minerales se pueden dividir en dos grupos, los macroelementos y los oligoelementos ó también llamados microelementos, en función de las cantidades en las que se encuentran en el organismo y de las que sean necesarias, pero todos son fundamentales para la vida.

   Los macroelementos son: Sodio, Potasio, Calcio, Magnesio, Fósforo, azufre y Cloro.
   Los oligoelementos son: Hierro, Yodo, Flúor, Zinc, Cromo, Selenio, Manganeso, Cobre y Molibdeno.

   Estos elementos no se destruyen ni se alteran por el calor, el oxígeno o los ácidos, aunque sí lo hacen en la cocción o el lavado de los alimentos.

   Durante el embarazo y la lactancia aumentan las necesidades minerales, y con la edad disminuye la capacidad de absorción de ellos. En general, no suelen presentarse carencias en adultos que llevan una alimentación equilibrada. Ingeridos en exceso pueden ser tóxicos.

                                                    

   Éstas son las principales funciones de algunos minerales.

El Calcio, es el principal constituyente de los huesos y dientes, e interviene en la coagulación de la sangre y en la actividad muscular y nerviosa.
El Fósforo, necesario para la mineralización de los huesos.
El Magnesio, interviene en la contracción muscular, la transmisión del impulso nervioso y la formación del hueso.
El Hierro, forma parte de la hemoglobina, encargada de llevar el oxígeno a los tejidos.
El Zinc, ayuda al funcionamiento del sistema inmune y del reproductor.
El Yodo, es necesario para la formación de las hormonas tiroideas que desempeñan múltiples funciones.
El Flúor, clave para la estructura tanto de huesos como de dientes.
El Cromo, es necesario para la actividad normal de la insulina en el metabolismo de los carbohidratos y los lípidos.
El Selenio, es un potente antioxidante.
El Potasio, interviene en la transmisión nerviosa y la contracción muscular.
El Silicio, es necesario para la síntesis del colágeno, elemento fundamental en la formación de huesos, cartílagos, tendones y tejido conectivo.
El Manganeso, es vital para el metabolismo de las grasas y la formación de la matriz orgánica del cartílago.
El Cobre, es necesario para la utilización del hierro en la formación de la hemoglobina.
 

 

 

 

viernes, 20 de septiembre de 2013

EL MASAJE DEPORTIVO

   A medida que las marcas deportivas siguen superándose, la intensidad de los métodos de entrenamiento aumenta de modo paralelo. Hoy en día un deportista aficionado puede entrenar con la misma intensidad que lo hacían los profesionales destacados hace un par de décadas. Pero el entrenamiento a tan alto nivel tiene un precio.

                                                  


   El cuerpo necesita descansar para recuperarse de la fatiga, que es la consecuencia del duro entrenamiento, y necesita ayuda para desarrollar la elasticidad necesaria para alcanzar posteriormente un rendimiento adecuado. A medida que aumenta progresivamente el entrenamiento, se alcanza un punto donde el cuerpo no puede ya recuperarse totalmente entre sesiones, y la curva del rendimiento es lineal, y eventualmente declina.

   Los síntomas de una recuperación incompleta son las agujetas, dolores articulares, inflamación de los tendones, etc. Incluso puede darse casos de desasosiego y dificultad para conciliar el sueño, causando a su vez estrés psicológico. Es en estos casos cuando el cuerpo es más vulnerable a las lesiones.

   Mientras se sigue un programa de entrenamiento aparentemente normal se puede sufrir una deficiencia aguda como una distensión muscular grave, dislocaciones en las articulaciones y fracturas por un esfuerzo violento. Estas manifestaciones raramente sobrevienen por causa de accidentes y pueden ser evitadas con un enfoque más racional de las actividades de recuperación.
Debe programarse suficiente tiempo de descanso para permitir que los sistemas corporales se recuperen totalmente entre sesión y sesión.

                                            



   La importancia de la recuperación y el streching se comprende perfectamente y debería constituir una parte integral del programa de entrenamiento. En ocasiones, pese a realizar ejercicios de un modo apropiado, es posible que se produzca una tensión muscular local que impida una recuperación completa.

   El masaje puede ser utilizado para la relajación general del sistema musculoesquelético así como también ser orientado a áreas de problemas locales, mejorando de esta manera la recuperación y asegurando que ésta se consiga en la medida necesaria.
El deportista debería estar informado de los usos y ventajas del masaje para obtener el máximo provecho del mismo.

   Todas las actividades deportivas implican una acción muscular como fuerza motor primaria, y muchas lesiones deportivas son precisamente lesiones musculares u originadas por dolencia muscular.

                                           

   El masaje es la mejor forma para tratar la tensión muscular y presenta la singular ventaja sobre la mayoría de las terapias en que puede ser usada sobre una base regular para ayudar a prevenir lesiones por agotamiento psíquico, así como también ser usado como enfoque basado en una sintomatología para el tratamiento de lesiones específicas.

   Un buen masaje puede eliminar a generación de agujetas y dolores de orden general que algunos deportistas parecen aceptar como atributo normal a su gradual de la mejora física, o a veces tratan de suprimir mediante medicamentos.

   Estas agujetas y dolores pueden conducir a problemas más serios, por lo que el masaje aporta la ventaja de que previene estas lesiones. En el caso de lesiones específicas, el masaje puede explorar más íntimamente los tejidos blandos que pueden ser diagnosticados y tratados con mayor celeridad.

  

 

 

 
Con el masaje el terapeuta advierte los cambios que se producen en el cuerpo del deportista gracias a la sensibilidad de las manos y de este modo se puede adoptar un tratamiento según las percepciones recibidas. Por esta razón, cada tratamiento puede , y debe, ser exclusivo para cada persona y por lo tanto el más adecuado a las necesidades momentáneas del deportista.

lunes, 2 de septiembre de 2013

DEPORTISTAS BIEN ALIMENTADOS.

   Una buena nutrición no sustituye un entrenamiento incorrecto o escaso, o una forma física inadecuada. Sin embargo, sí puede ocurrir lo contrario. Una dieta inapropiada puede perjudicar el rendimiento del deportista bien preparado y limitar sus posibilidades competitivas.

   Un estado nutricional adecuado no se consigue de la noche a la mañana. Es el resultado de adquirir unos hábitos correctos para el organismo tanto en la dieta como en el resto del día a día.
Conlleva esfuerzo, renuncias y mucho tiempo. Una buena alimentación y una práctica regular de ejercicio físico son básicas para mantener y mejorar la salud física y psíquica. Esa exigencia es mayor en el caso de los deportistas de alta competición y también, aunque en menor medida, en el de quienes compiten habitualmente.

   La ingesta energética diaria debe cubrir el gasto del deportista con el fin de que mantenga el peso corporal adecuado, que rinda de forma óptima para que maximice los efectos del entrenamiento.
   Lógicamente la dieta no es siempre la misma. Ésta depende de la disciplina y de las necesidades físicas. Cuanto mayores sean estas necesidades, más "combustible" necesita el organismo para funcionar correctamente, aunque también hay que tener en cuenta otros factores como la intensidad, el tipo de deporte, la duración, el sexo o la edad entre otros.

   A cada deportista se le debe ajustar individualmente su aporte de energía. Los especialistas apuntan que los profesionales que entrenan diariamente entre una hora y una hora y media deben tomar entre 45 y 50 kilocalorías por kilo de peso corporal.

   La alimentación del deportista es similar a la que los especialistas establecen para todo el mundo, aunque con ligeros retoques. Naturalmente la dieta cambia en vísperas o después de una competición.

 
ANTES DE LA COMPETICIÓN
Una semana antes de la competición hay que almacenar hidratos de carbono (en forma de glucógeno) en el músculo y el hígado para tener una reserva energética máxima. La dieta se debe componer de un alto contenido de hidratos de carbono, entre el 65 y el 75%, adaptado a cada tipo de competición, y el resto dividirlo entre las grasas y las proteínas. Deben mantenerse siempre los hidratos de carbono.

DIETA PARA EL DÍA DE LA COMPETICIÓN
Una comida rica en hidratos de carbono entre tres y cuatro horas antes de que tenga lugar el evento ya que con ella se completará el almacenamiento de las reservas de glucógeno necesarias para el cuerpo y se evitará el riesgo de una hipoglucemia.

DIETA DURANTE LA COMPETICIÓN
Si la competición dura más de una hora, se aconseja ingerir entre 40 y 60 gramos por hora de hidratos de carbono. Simultáneamente, se deben tomar bebidas específicas para reponer la pérdida de electrolitos y de líquidos que se produce por el sudor con el fin de que el deportista no sufra una deshidratación. Ciertos deportes como el atletismo o el ciclismo permiten tomar hidratos en forma de energéticos como los plátanos por ejemplo.

DIETA PARA DESPUÉS DE LA COMPETICIÓN
Es muy importante al terminar, realizar una buena recuperación nutricional. Se recomienda consumir hidratos de carbono de asimilación rápida y bebidas isotónicas.
El ejercicio físico exigente genera un exceso de radicales libres que puede provocar un daño celular y muscular.

   Una situación de oxidación continua puede llegar a afectar el sistema inmunológico, generar fatiga crónica y retrasar la recuperación, así como acentuar la sobrecarga muscular. los antioxidantes son necesarios para limitar sus efectos. Se pueden tomar a través de las comidas o de suplementos alimenticios naturales. Alimentos ricos en estas sustancias como las coles, verduras de hoja verde, tomates, frutas rojas y moradas, cítricos, kiwi, mango, frutos secos, zanahorias, huevos o legumbres.


lunes, 22 de julio de 2013

HISTORIA DE LA MEDICINA NATURAL

   Si echamos la vista atrás, el ser humano ha tenido que ir aprendiendo de su entorno para poder sobrevivir. Una de las cosas que más costó aprender a la humanidad fue la forma de curarse, creyendo desde el principio en fuerzas sobrenaturales y amuletos milagrosos. Pero, poco a poco, todo esto fue superado a favor de la creación y asimilación de lo que conocemos como "medicina".

   Podríamos decir que la Medicina Natural es el fruto del aprendizaje y conocimiento del entorno de los primitivos habitantes de la Tierra. Con la aparición de las primeras civilizaciones desarrolladas fueron apareciendo los primeros documentos médicos.


                                              



   Los Egipcios fueron los primeros en asombrar al mundo con sus conocimientos. El papiro Erbes es el primer documento médico de la antigüedad descubierto en 1872. Con él, el pueblo Egipcio demostraba las virtudes medicinales de muchas plantas.

   Los pueblos Indio y Chino también desarrollaron extensos tratados sobre las propiedades curativas de muchas plantas.

   Con la llegada de Hipócrates, en el S. III a.c., (considerado por muchos como padre de la medicina moderna), se establecieron los conceptos básicos de lo que hoy se engloba dentro de la higiene. También investigó el uso correcto de las plantas medicinales, la hidroterapia o la correcta alimentación.

   Llegados a la Edad Media, el estudio de la aplicación medicinal de las plantas se estancó, siguiendo la pauta de esta oscura época, donde las ciencias y las artes quedaron relegados a los monasterios. Incluso se llegó a perseguir y a sacrificar a todos aquellos que osaron utilizar métodos considerados satánicos, como pudo ser la curación del cuerpo mediante artes y pócimas desacreditadas por la Iglesia en la época. Fue el clero el encargado  de aprender las antiguas artes de curar con hierbas, con sus propios huertos y fabricando sus propias pócimas, que aún hoy son de reconocido prestigio.

                                         


   Con la conquista de América, la medicina natural se vio fuertemente enriquecida con el saber y las prácticas de los pueblos indígenas. Una vez más, fue el clero el encargado de recolectar el saber y lo aplicaron a sus propios conocimientos, introduciendo con ello nuevas hierbas y plantas provenientes de América a la medicina. En esta época también aparecen las escuelas médicas en toda Europa, así como la figura del alquimista (personaje que sienta las bases de los futuros químicos).

   Las escuelas más destacadas en el estudio de la medicina natural aparecen en Italia y Alemania principalmente. En ellas se forjan personajes de renombre como Augusto Bier, que promovió la anestesia endovenosa y la raquitomía, ó Samuel Hahnemann, mentor de la homeopatía.

   Éstos y otros muchos logros aportados a lo que hoy se conoce como medicina tradicional parten de la misma raíz: las plantas.

   La medicina natural o fitoterapia sufre un relegamiento con la aparición de la síntesis química en el S. XIX . Con el desarrollo industrial se llega al S.XX, dejando las plantas subordinadas a una práctica medicinal menor.

   Pero la importancia del mundo natural es de destacar, aunque no esté bien reconocido. No en vano, productos como la penicilina, la aspirina, la belladona, la digital, etc., entre otros muchos, salen del mundo natural.

   Además, a mediados del S.XX entraron en crisis los productos destinados a la medicina estableciéndose fuertes controles farmacológicos que aún hoy perduran.
En cambio, la medicina natural prosiguió su desarrollo aunque de forma minoritaria, pero ha dado sus frutos con medicamentos naturales de reconocido prestigio como el Ginseng, Aloe Vera, Castaño de Indias, Centella Asiática, Fucus ...




   Últimamente los laboratorios químicos y farmacéuticos se han acercado voluntariamente al mundo natural para investigar de forma más activa y eficaz los productos naturales y las posibilidades de la vegetación en la medicina, lo que deja patente el verdadero potencial de las plantas sobre el ser humano.